Sistemas & procesos
Una empresa de logística de veinte empleados operaba entera sobre WhatsApp y un Excel que solo entendía la persona que lo había armado. Cuando esa persona se tomó vacaciones, la empresa descubrió cuánto dependía de un archivo.
No llegamos vendiendo un sistema. Llegamos preguntando cómo trabajaban. Tres meses después tenían stock en tiempo real y los vendedores cargaban clientes desde el celular. El Excel sigue existiendo. Ya nadie lo abre.
Presencia digital
Una empresa con veinte años de trayectoria nos hizo una prueba delante nuestro: le preguntó a ChatGPT quién era el referente de su rubro en su zona. La respuesta nombró a tres competidores, dos más chicos que ellos. A ellos no los nombró.
No era un problema de calidad ni de historia: era que su reputación vivía en lugares que los modelos de IA no leen. Hoy, cuando alguien le pregunta a una IA por ese rubro, están en la respuesta.
Marca & voz
Una empresa de servicios incorporó IA para responder consultas. Eficiente: contestaba en segundos. El problema apareció en las respuestas mismas — ese tono de manual traducido que nadie de la casa diría jamás. Clientes de años preguntaron si habían tercerizado la atención.
Trabajamos la voz: qué dice la empresa, qué no dice nunca, cuándo deriva a un humano. La IA siguió respondiendo en segundos. Pero ahora responde como ellos.